Autocompasión y Trauma

Todos somos responsables de cuidar y sanar las heridas que el pasado nos ha dejado, especialmente cuando no hemos recibido el amor y el apoyo incondicional que merecemos es nuestro trabajo crear nosotros mismos esa voz de apoyo y amor. Aunque es difícil y toma tiempo, vale la pena y es posible.

 

¿Qué significa ser autocompasivos?

Ser autocompasivos significa tener una actitud comprensiva y amorosa hacia nosotros mismos de manera INCONDICIONAL, es decir, no solo cuando las cosas nos salen como lo esperamos o lo esperan otros sino también cuando cometemos cualquier clase de error. Significa construir una relación con nosotros mismos que sea acogedora y amable, que nos nutra y nos proteja en cualquier situación

Es una herramienta esencial en nuestras vidas porque nos permite tener dentro de nosotros mismos un espacio de seguridad, flexibilidad y apoyo.

Siendo autocompasivos, cualquier situación que vivimos, cualquier reto, fracaso, éxito, etc. lo enfrentamos con la certeza de que nos tenemos a nosotros mismos. De este modo, aunque todos y todo cambie afuera dentro hay un ser amoroso que siempre tiene una voz de aliento y apoyo.

 

Conversación interna, ¿Me apoyo o me abandono?

Todos mantenemos conversaciones internas, pensamientos y emociones en relación a nosotros mismos, es allí donde podemos escuchar si nos apoyamos y somos autocompasivos o si por el contrario nos abandonamos, criticamos y juzgamos fuertemente.

Esta conversación comúnmente replica las voces de otros que han tenido influencia o importancia en nuestra vida. Por ejemplo, la voz de nuestros padres y familiares, nuestras parejas y ex – parejas, amigos y amigas, jefes y cualquier persona cercana que haya generado algún impacto.

Cuando un niño crece con relaciones despectivas, burlonas, que constantemente le invalidan sus emociones, pensamientos, actos o su ser en general muy posiblemente esto generará trauma. Es el mismo caso cuando estamos en un trabajo o ambiente donde otros nos explotan, nos gritan, nos invalidan nuestros logros o critican constantemente.

Este tipo de relaciones se caracterizan por ser tiránicas, juzgadoras e irrespetuosas, que al contrario de ser compasivas son crueles y nos hacen sentir criticados por medio de palabras y/o actos, que nos transmiten cosas como:

“Siempre lo haces mal” -“No te puedes equivocar” -“Sólo te amo cuando haces lo que digo” – “No eres digna/o/e de amor y respeto” – “Eres fea/o/e”- “No te mereces mi perdón”- “Tus pensamientos y palabras son ridículas, estúpidas (etc.)” – “No tienes valor” – “ Eres inútil”. 

Como resultado de tener este tipo de relaciones interiorizaremos ese maltrato y muy posiblemente así sería nuestra conversación interna:

“Siempre lo hago mal” -“No me puedo equivocar” -“Sólo me amo cuando hago o cumplo lo que otros dicen” – “No soy digna/o/e de amor y respeto” – “Soy fea/o/e”- “No merezco ser perdonado cuando me equivoco”- “Mis pensamientos y palabras son ridículas, estúpidas (etc.) ” – “No tengo valor” – “Soy inútil”.

Si por el contrario, las relaciones con las que hemos crecido o aquellas que hacen parte en el presente de nuestra vida han sido o son amorosas, compasivas, comprensivas y de apoyo con palabras y actos nos transmitirán cosas como por ejemplo:

“Te amo” – “Lo haces muy bien” -“Esta bien que te equivoques” -“Cuentas con mi amor siempre” – “Eres digna/o/e[1] de amor y respeto” – “Eres hermosa/o/e exactamente como eres”- “Te perdono”- “Tus pensamientos y palabras son importantes” – “Eres valiosa/o/e” – “Eres capaz”.

Estas contribuirán a que interioricemos ese amor y comprensión y lo repliquemos con nosotros mismos en la vida cotidiana, de esta manera:

“Me amo” – “Lo hago muy bien” -“Esta bien que me equivoque” -“Cuento con mi amor siempre” – “Soy digna/o/e de amor y respeto” – “Soy hermosa/o/e exactamente como soy”- “Me perdono”- “Mis pensamientos y palabras son importantes” – “Soy valiosa/o/e” – “Soy capaz”. 

Como consecuencia, si nuestra experiencia ha sido la primera y no hemos experimentado apoyo incondicional, es muy probable que al contrario de ser autocompasivos nos abandonemos, critiquemos, juzguemos constantemente y ofrecernos autocompasión nos resulte muy difícil, más aún cuando experimentamos momentos de estrés, de duelos o cambios.

Esta dificultad de ser autocompasivos es una de las muchas consecuencias que tiene el trauma debido a que el maltrato o abuso destruye sistemáticamente esa capacidad – en ocasiones de manera imperceptible –conduciéndonos a tratarnos en esos términos abusivos, crueles, altamente críticos y denigrantes.

 

¿Cómo empiezo a ser autocompasivo?

Podríamos empezar por cuestionarnos: ¿A quién se parecen esas voces o esa manera de hablarme? ¿A qué relación en mi vida me recuerdan esta manera de tratarme?. Esto con el objetivo de empezar a reconocer las personas abusivas que están y estuvieron en nuestra vida y ser conscientes de la posibilidad de tomar el control y elegir poner límites que frenen ese maltrato.

Por otro lado reconociendo lo que dicen estas voces podemos decidir activamente construir otro tipo de relación con nosotros mismos que rechace el maltrato y elija crear e incluir voces amables.

Al reconocer los patrones de relación que tenemos con nosotros mismos damos el primer paso para cambiarlos y empezar a tener una relación más amable y nutridora por medio de nuestras palabras.

La próxima vez que percibas la conversación interna que tienes contigo mismo, bríndate la oportunidad de ver lo mejor, de ser suave y aceptar la imperfección como parte de nuestro camino y proceso, de decirte a ti mismo que no importa cuantas veces te equivoques siempre y cuanto estás de tu lado. Además reclama el derecho de tratarte con amor y respeto aunque otros no lo hayan hecho antes.

 

El dolor de abandonarnos y la autocrítica.

Vivir sin autocompasión y siendo altamente autocríticos es profundamente doloroso puesto que nuestra alma y esencia más profunda reconoce que todos merecemos compasión, amor, buenos tratos y no ser castigados o maltratados bajo NINGUNA circunstancia ni por nosotros mismos ni por otros.

Sin embargo de acuerdo al nivel de trauma que hayamos experimentado, contactarnos con esta capacidad puede ser muy difícil. Si ese es tu caso te recomiendo que acudas donde un terapeuta que pueda y sepa acompañarte en esta construcción.

Muchas veces contar con otra persona empática y amorosa que nos guíe en el camino hacia la autocompasión es muy útil y sanador. Busca un terapeuta que resuene contigo, con quien te sientas segura/o/e y bríndate el regalo de empezar un proceso para ser más libre y feliz.


[1] La terminación en e es una manera de ser inclusivos para personas que no se identifican con el género binario.

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